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Pruebas funcionales

Prueba de tipo caja negra basada en la ejecución, revisión y retroalimentación de las funcionalidades previamente diseñadas para el software

Una prueba funcional es una prueba de tipo caja negra basada en la ejecución, revisión y retroalimentación de las funcionalidades previamente diseñadas para el software. Las pruebas funcionales se hacen mediante el diseño de modelos de prueba que buscan evaluar cada una de las opciones con las que cuenta el paquete informático.

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Dicho de otro modo son pruebas específicas, concretas y exhaustivas para probar y validar que el software hace lo que debe y sobre todo, lo que se ha especificado. Ya que las pruebas funcionales son de tipo caja negra, estas pueden ser ejecutadas sin tener conocimiento de los mecanismos internos del software bajo análisis. Esto significa que los probadores de software (testers) no necesitan saber lenguajes de programación o cómo se ha implementado el software. Uno de los beneficios que surgen a raíz de esto es la reducción del sesgo de confirmación en las pruebas ya que el tester, al contrario que el desarrollador, no ha estado involucrado en el desarrollo del software. Las pruebas funcionales se dividen en las siguientes fases: En esta fase se inicia la elaboración del modelo jerárquico de requisitos de prueba partiendo de los procesos funcionales que soporta el producto o activo de software a evaluar. A partir de las funcionalidades se elaborará el plan de pruebas. Hay que obtener toda la información posible de las aplicaciones sobre las cuales se realizarán las pruebas. Esta información se deberá conseguir de toda la documentación disponible sobre su funcionamiento y hablando con el personal responsable de la misma.

Texto: Wikipédia, CC BY-SA 4.0. ·

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